En la elección local del Estado de México parece estar en juego el futuro político de Erasto Martínez Rojas, el secretario particular del gobernador Eruviel Ávila Villegas, quien desde hace una semana pidió licencia a su cargo para integrarse de lleno a la operación electoral del PRI en la zona oriente del estado. Su principal reto está en conservar las alcaldías de Ecatepec –tierra natal del mandatario en turno- y Nezahualcóyotl, el segundo municipio más poblado de la entidad, cuyos resultados podrían abonar gran proporción al proyecto presidencial de Enrique Peña.
No sólo eso. Erasto, palomeó en gran medida, una enorme lista de los hoy candidatos a alcaldes y diputados locales, con plena autorización de Eruviel Ávila. Erasto está convertido en uno de los proyectos políticos más sólidos del gobernador en turno, de ahí la importancia de que se juegue la vida en la elección del 1 de julio. Si los comicios de julio salen con “carro completo”, Eruviel deberá reconocer el mérito a Erasto, si la elección se sale de control y resulta un desastre, los adversarios políticos de Erasto van a cobrarle la factura, y le van a cargar los muertitos.
Por muy anticipado que parezca, hay quien ve en esta elección el inicio sucesorio de Eruviel Ávila, quien deberá construir desde muy temprano su juego de cartas. En esa posibilidad, se encuentra Ana Lilia Herrera, que en caso de ganar el Senado de la República, habrá triunfado consecutivamente en tres diversos cargos ocupados por la oposición. La diputación local de Metepec en 2006, en manos del PAN. La alcaldía de Metepec en 2009 en posesión del PT. Y va por la senaduría que actualmente ostenta el PRD. Además es originaria de Ecatepec.
En el caso de Erasto Martínez, también se debe destacar un dato. El poderoso secretario particular de Eruviel, ya cuenta con un cargo de elección popular. En 2006, fue tercer síndico de Ecatepec, y muchos pronostican que dependiendo del resultado del 1 de julio, Erasto podría ya no regresar a su encargo, sino ocupar una poderosa secretaría dentro del gabinete legal y ampliado de Eruviel Ávila y desde ya comenzar la edificación de su propio proyecto político. Todos los caminos pues, apuntan a robustecer a la clase política del Valle de México, como nunca antes.
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Muy extraño resultó ayer que Andrés Manuel López Obrador no atacara a Enrique Peña Nieto, y lo mismo por parte del mexiquense que ni siquiera aludió al tabasqueño como en el debate anterior. Ambos fueron a administrar sus números, sus ventajas, y sus posiciones como punteros de una contienda electoral que está muy cerca de definirse. Ayer fue el último ejercicio de un debate, que termina de convencer a muy pocos en su formato, y que parece servir aún menos para tomar decisiones de voto entre los indecisos. Lo que viene será una batalla por las encuestas.
En las semanas por venir, se intensificará la guerra sucia entre los candidatos. Escándalos de corrupción, manejos financieros, vínculos con el crimen organizado marcarán las campañas electorales en su recta final. Los números de las encuestas golpean a todos. Un candidato que se cae en picada, otro que va en ascenso pero que parece insuficiente. Una más que se desfondó drásticamente, y otro más que se comerá las uñas por conservar el registro de su partido. La moneda de la elección para muchos aun está en el aire.