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Insiste PAN: Peña mentiroso; PRI se victimiza y acusa violencia panista

Redacción

 

El PRI mordió el anzuelo que le lanzó el panismo para debatir sobre el presunto incumplimiento de compromisos de campaña por parte de Enrique Peña Nieto cuando fue gobernador del Estado de México. Instalados en la denominada “mesa de la verdad”, PAN y PRI sólo intercambiaron acusaciones hasta que las arengas de los simpatizantes panistas presentes en el lugar reventaron una discusión bizantina que no conllevaba a un acuerdo entre las partes que debatían.

 

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La "mesa de la verdad" dividió acusaciones y culpas entre PRI y PAN. Ambas partes se subieron a una discusión incriminatoria por encima del debate.

Encabezados por Pedro Joaquín Coldwell –presidente nacional del PRI-; y Luis Videgaray –coordinador de campaña de Enrique Peña- los priístas abrieron fuego alrededor de las 16:20 horas, debajo del Puente de Vigas, ubicado en Tlalnepantla, para argumentar que esa obra era el referido compromiso 127 entregado en su totalidad. Con el testimonio notarial en mano, Luis Videgaray sostuvo que la campaña electoral del PAN sólo se trata de una argucia para descalificar al candidato Enrique Peña, puntero de las encuestas presidenciales.

El ex secretario de Finanzas mexiquense reconoció que de los 608 compromisos, sólo en dos casos fue imposible completar las obras por cuestiones jurídicas o técnicas; mientras que en una veintena de acciones, se debió modificar el proyecto original de los compromisos. Sin embargo, agregó, “la inmensa mayoría” de los compromisos firmados por Peña Nieto fueron cumplidos en tiempo y forma.

El ex secretario de Comunicaciones estatal, Gerardo Ruiz Esparza añadió que el Puente de Vigas se encuentra concluido, mientras que metros más adelante, donde se concentraban los panistas, se trata del Distribuidor Vial Las Armas ajeno –argumentaron-, al compromiso de campaña de Enrique Peña, y acordado como parte de la coordinación metropolitana entre el Estado de México y el Distrito Federal, ya cuando el aspirante presidencial fungía como mandatario estatal, y no como candidato en campaña.

Concluida la conferencia de medios, una comisión integrada por el propio Ruiz Esparza, Jorge Carlos Ramírez Marín –vicecoordinador de campaña-; Pablo Escudero –diputado del PVEM-; y Eduardo Sánchez –vocero del PRI-; se trasladaron al Distribuidor Vial donde ya aguardaban los panistas encabezados por su dirigente nacional Gustavo Madero, y Roberto Gil Zuarth –coordinador de campaña de Josefina Vázquez Mota-.

A lo largo de veinte minutos, panistas y priístas lanzaron sendas acusaciones. Mentirosos se calificaron unos a otros. Los priístas bajo el argumento de que el compromiso 127 correspondía al Puente Vehicular donde minutos antes habían ofrecido la conferencia de prensa, y que el lugar donde se situaban los panistas, correspondía a una obra totalmente distinta.

Mientras que los panistas, liderados por Gustavo Madero, sostenían que Enrique Peña era un mentiroso al incumplir los múltiples compromisos que había firmado en su campaña por la gubernatura mexiquense. En el argumento, alegaban, que el distribuidor vial ubicado a 100 metros de donde los priístas ofrecieron su conferencia, era parte de la misma obra, y que a la fecha permanecía inconclusa pese a su acreditación como cumplida por parte del ex gobernador.

En el debate, los panistas insistieron en que las obras se encontraban sin completar, y que la testificación de notarios públicos era resultado de la entrega de notarías durante el mandato de Enrique Peña, donde fue beneficiado incluso Alejandro Murat, hijo del ex gobernador de Oaxaca José Murat.

Sin ponerse de acuerdo, en el fondo de la discusión, al menos cincuenta simpatizantes panistas portaban pancartas para denostar al candidato priísta Enrique Peña. Incluso una lona con la imagen de Pinocho lucía un fotomontaje con el rostro del ex gobernador mexiquense y el título de “PRInocho”. Mientras los priístas intentaban argumentar sus dichos, y dar sustento a sus enunciaciones, de fondo se escuchaba la silbatina y diversas arengas en contra de Peña Nieto. En tanto que ante los discursos que emitían los panistas, soltaban gritos de euforia y aplaudían a las acusaciones que se hacían en contra del candidato priísta.

En medio de lo que calificaron como “un ambiente hostil”, los representantes peñistas Ruiz Esparza, Ramírez Marín, Escudero y Sánchez se levantaron de la «mesa de la verdad» y se retiraron al Puente de Vigas, donde inicialmente empezó la batalla verbal por la campaña de los compromisos.

Los panistas insistieron en revisar “compromiso por compromiso y notario por notario” para corroborar que Enrique Peña miente. Los priístas establecieron que el panismo generó en medio de la discusión un entorno de encono, tal y como hicieron en 2006 en contra del candidato perredista Andrés Manuel López Obrador, y repitieron la frase de Enrique Peña, en el sentido de que en el PRI “no vamos a dividir al país.

 

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