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El Manual de Maquiavelo 03-05-2024

Francisco Ledesma /  La sepultura del Grupo Huixquilucan

Hace quince años, Alfredo Del Mazo contendió por su primer cargo de elección popular: la presidencia municipal de Huixquilucan en los comicios intermedios de 2009. Desde esa posición, aspiró a la gubernatura mexiquense en el 2011, cuando se le atravesó el hoy ecologista Eruviel Ávila. Sin embargo, desde ese momento coyuntural, al interior del priísmo mexiquense se aludió a la construcción del Grupo Huixquilucan, como un nuevo polo desde el cual actores políticos tenían una amplia ascendencia en diversos ámbitos de gobierno.

 

A tres lustros de distancia, resulta inexplicable que el PRI se encuentra borrado del mapa electoral huixquiluquense, pues para los comicios del 2 de junio, el priísmo local ha decidido por primera ocasión en su historia no postular candidatura alguna a la presidencia municipal de Huixquilucan.

 

Se trata de un hecho inédito para un partido hegemónico, acostumbrado a ganar “carros completos” y obtener triunfos abrumadores y absolutos mediante “casillas zapato” en gran parte del siglo veinte, y que conforme enfrentó la alternancia electoral, no se doblegaba ante nada ni ante nadie, y siempre participaba en todas las contiendas por adverso que fuera el escenario.

 

Todavía en el 2012, el priísmo retuvo la presidencia municipal de Huixquilucan a manos del naucalpense, Carlos Iriarte, quien a la mitad camino dejó la encomienda para convertirse en dirigente del PRI estatal. Y desde ahí, operar lo necesario para que Del Mazo perdiera en las elecciones de 2015, cuando compitió por una diputación federal. La estrategia funcionó de forma incompleta: Alfredo sí ganó su elección y llegó a San Lázaro; pero en el municipio perdió el montielista, Fernando Maldonado, y se entregó el mando a Enrique Vargas.

 

Para entonces, el delmacismo -de la mano del poder presidencial peñista- había tomado mayor notoriedad: Alejandro y Adrián, tenían posiciones de privilegio en el gabinete federal. Y en la medida que Alfredo se encaminó a la postulación priísta por la gubernatura mexiquense, el Grupo Huixquilucan se reagrupó, y asumió el ejercicio del poder durante seis años en el Estado de México.

 

Sin embargo, electoralmente el panismo logró un crecimiento exponencial. Mientras que los actores políticos que se identificaban como el Grupo Huixquilucan se volvieron secretarios de estado, desde la Presidencia de la República algunos; y desde la Gubernatura mexiquense, otros más. Nadie con peso político se interesó por competir en las urnas, y recuperar el terreno perdido, o mejor dicho, el poder entregado por el último alcalde priísta.

 

A partir del 2021, con la nueva configuración electoral, en la que el PRI construyó una coalición con el PAN, y con los resquicios del PRD; se apuntaló a desdibujar a los partidos políticos, donde no necesariamente tienen un bastión electoral.

 

En esa coyuntura, el panismo mexiquense se opuso a compartir el poder público en Huixquilucan, y participó en solitario para los comicios de ese año. A tres años de distancia, cuando inició la nueva negociación política para construir la alianza de este 2024, la petición blanquiazul fue la misma: sacar de esa canasta de reparto de cargos de elección a la joya de su financiamiento.

 

Para sorpresa de muchos, y en un trámite que ha pasado inadvertido para el priísmo en general, por primera ocasión en su historia, el PRI ha decidido no contender en la elección por la presidencia municipal de Huixquilucan, con lo cual se desdibuja en lo ideológico, en lo territorial y en lo electoral. Es renunciar incluso, a la posibilidad de tener regidores de representación proporcional.

 

El priísta que vaya a las urnas el 2 de junio, no tendrá una opción que se identifique con su militancia para elegir a su próximo presidente municipal. El Grupo Huixquilucan parece sepultado por decisión propia; mientras el priísmo municipal muere silencioso en la ignominia electoral de este 2024.

 

La tenebra

¿De qué tamaño son las componendas políticas de la dirigencia tricolor con el panismo municipal, como para regalarle una senaduría por sus 700 mil votos, y dejarle la mesa puesta de la alcaldía por tres años más?

 

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