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OFF THE RECORD 10-07-2024

Toluca, Edomex; 10 de julio de 2024.- Hace diez años, Morena obtuvo su registro como partido político. A la distancia, en el Estado de México logró lo impensable, y algo que resultó imposible durante casi cien años: vencer al PRI en su principal bastión, y en particular al mítico Grupo Atlacomulco. En la más reciente elección, el morenismo se consolidó por quinta elección consecutiva, como la primera fuerza política, y junto a sus aliados gobernará en 88 municipios, además de dotar de mayoría absoluta a la gobernadora en turno.

 

Cuando está por cumplirse el primer año en funciones de Delfina Gómez, hay una amplia gama de las élites políticas que aspiran a sumarse al gabinete estatal, y que sólo han recibido largas. Desde septiembre, han empujado por incorporarse actores como Efrén Rojas, Martín Vázquez, Gabriela Gamboa, Juan Rodolfo Sánchez, entre otros, que han saltado de las filas priístas y panistas a Morena, sin que hasta ahora hayan logrado su cometido. Su única esperanza por ahora, es que venga una andanada de cambios hacia el mes de octubre.

 

Hay otros más en el descontento. Algunos que esperaban ser candidatos en la pasada elección, y fueron desplazados ya sea por la reelección impulsada en Morena; o incluso, por los acuerdos electorales con PT y PVEM. En el infortunio, hubo un puñado de candidatos que perdió en las urnas frente el PRIAN. Todos ellos, pretenden también tomar por asalto posiciones en el gobierno estatal. No hay lugar para todos; más aún cuando el propósito de los gobiernos de la 4T consiste en reducir la robusta y privilegiada burocracia mexiquense.

 

Pero más allá del reparto de cargos públicos. Y por encima de las divisiones internas y el fuego amigo que nunca falta en las tribus morenistas; la mayor encomienda debería transitar hacia el cambio de régimen político. Durante los años que fue oposición -incluso en su antecedente perredista- Morena tenía un diagnóstico contundente sobre las instituciones que mal funcionaban, pero que hasta ahora, poco han logrado moverse de su zona de confort. Con la gobernadora en funciones, y una mayoría de su partido en los municipios y en la Legislatura local no hay pretexto para ejecutar la transformación prometida.

 

A favor de su causa, también coincide que la oposición no sólo está desdibujada; también desarticulada y desunida. La falta de autocrítica de priístas y panistas, advierte un bloque opositor dispuesto a sumarse a las mejores causas morenistas, antes que pasar a la historia como un obstáculo testimonial. Los dirigentes estatales del PRI y del PAN están más preocupados por su reelección, que por hacer un frente común que no se identifica con nadie. Mientras el PRD apenas tiene para conformarse con haber conservado el registro.

 

Sin tener la mayoría de edad, con apenas diez años de existencia, Morena ha construido una alta expectativa social que pudiera traducirse en una profunda decepción política. A pesar de su corta edad, también está plagada de una clase gobernante que ha abrevado a lo largo de su trayectoria de las peores prácticas posibles. El desgaste en el poder podría ser su peor aliado electoral.

 

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