El Manual de Maquiavelo 02-01-2026

Los propósitos del 2026 / Francisco Ledesma

Si la clase gobernante del Estado de México tuvo en su horizonte pedir doce deseos para este 2026, no tengo pruebas, pero tampoco dudas de que estos se encaminan a mantener o ampliar sus cotos de poder político, financiero y social.

Para fortuna de los mexiquenses, por primera vez en los últimos cuatro años, no será año electoral; sin embargo, las ambiciones anticipadas de partidos políticos y sus dirigentes, anticipan que este 2026 será de un proselitismo anticipado de quienes buscarán ser candidatos en las elecciones intermedias de 2027.

Para el primer trimestre del año, se tiene por adelantado que Higinio Martínez regrese a su escaño como senador de la república; en cuya posición pretende reagrupar y reivindicar a su círculo político hacia los comicios futuros. La implosión morenista se mantente como una amenaza latente que prolifera en una veintena de cabildos al borde de la ruptura dentro de su propia militancia.

Dentro de 60 días, Patricia Zarza Delgado rendirá su primer informe de actividades, aun cuando apenas asumió la rectoría de la UAEMex el pasado mes de julio. En este primer tramo de su rectorado, de aproximadamente siete meses, será más lo que presentará como proyectos y acciones futuras, que los avances y tareas resueltas, en los que dedicó su encomienda a firmar compromisos, delinear el Plan Rector de Desarrollo y una Reforma Legal como elementos clave para resolver el paro estudiantil en la institución auriverde.

Antes del primer semestre del 2026, se prevé la ejecución de una reforma electoral tanto a nivel nacional como estatal: ahí se analiza una posible reducción en las posiciones plurinominales con repercusiones en la Legislatura local; además de incidir en tener una democracia menos costosa; sin que esto implique eliminar la existencia del Instituto Electoral del Estado de México.

Es un año mundialista, México será sede del Mundial de Futbol junto a Estados Unidos y Canadá, en una competencia que se realizará entre los meses de junio y julio. Y no hay actor político que anhele que la Selección Mexicana tenga un torneo decente, que permita elevar el ánimo social, y que esto también favorezca en la percepción y aprobación de su clase gobernante.

Llegado el mes de septiembre hay dos momentos determinantes: para ese momento, los 75 diputados locales habrán cumplido ya dos años de su gestión legislativa, habrá un corte de caja para evaluar su desempeño.

Mientras que la gobernadora Delfina Gómez rendirá para entonces su tercer informe de gobierno; lo que significa cumplir con la mitad de su mandato en lo que representa la cúspide en el ejercicio del poder público. Es ahí, donde se toman las decisiones para fortalecer a su círculo cercano en el gabinete, y eventualmente, encauzar el proceso sucesorio hoy por demás adelantado.

Para los meses de noviembre y diciembre, los partidos políticos deberán perfilar las alianzas electorales que permitirán consolidar al partido en el gobierno como la fuerza dominante hacia el 2027; o bien, saber si la oposición tiene la capacidad para mostrarse como un contrapeso frente a la hegemonía morenista que se ha logrado imponer en los últimos siete años.

Todavía en diciembre, los alcaldes habrán completado dos años de su mandato; algunos de ellos pensarán en la reelección; y otros más, en cómo influir en la sucesión de su presidencia municipal. Nadie escapa a la tentación de incidir en la vida futura de su municipio, y en la vida interna de su partido político.

Las doce uvas, apenas si alcanzan para saciar la ambición de poder, de la clase gobernante mexiquense, que ya alista doce meses de una agenda pública vertiginosa, que servirán de antesala para las elecciones de 2027.

La tenebra

Habrá muchos actos anticipados de campaña que rondarán sin castigo, porque nadie denunciará. Quien esté libre de pecado, que tire la primera piedra.