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OFF THE RÉCORD

basanezTlalnepantla está por convertirse en la nueva joya de la corona electoral del Estado de México. El otrora bastión panista, hoy en poder del priísmo, parece ser punta de lanza de PRI, PAN y PRD. En principio, el actual senador Ulises Ramírez busca meter a uno de los suyos, bajo los colores del panismo, para hacerse de la presidencia municipal y recuperar su poder político en este 2012. Pese a que Ulises ha perdido mucho terreno electoral en el municipio, tan es así que debió buscar nominación a diputado federal plurinominal por Ecatepec, lo que hace suponer que la recuperación no será fácil.

Del lado de las izquierdas, la propuesta más sólida para contender por la alcaldía de Tlalnepantla es Rubén Mendoza Ayala. El célebre feo, ex candidato a gobernador del Estado de México y derrotado en las urnas por el hoy aspirante presidencial Enrique Peña. Mendoza, político tránsfuga que inició en el PRI, se vistió de panista por más de una década, y regresó al priísmo para apoyar la candidatura del hoy alcalde de Tlalnepantla, Arturo Ugalde, hoy ha sufrido de amnesia y está muy cerca de vestirse de perredista en su lucha por volver  al Palacio Municipal.

La relación de Rubén Mendoza y Ulises Ramírez puede ser una carambola que favorezca al priísmo mexiquense. Rubén, considerado tutor político de Ulises, heredó en su momento a su pupilo la alcaldía de Tlalnepantla. En la víspera de la elección para gobernador de Eruviel Ávila, el ex panista Rubén Mendoza ventiló la traición de la que se dijo víctima de Ulises Ramírez, durante los comicios de 2005 donde Mendoza Ayala cayó derrotado en la contienda a gobernador. Mendoza aseguró que Ulises vendió su campaña para favorecer a Peña Nieto. Las acusaciones mutuas dieron muestra de deslealtad, y de una ruptura política entre ambos, que hoy ha eclipsado a ambos en su búsqueda por el poder.
Mientras tanto, Eruviel Ávila parece tener amplio interés en la Zona Metropolitana del Valle de México. En Tlalnepantla, la carta más sólida parece Pablo Basáñez, el actual presidente de la Fundación Colosio en el Estado de México, que apenas dejo Heberto Barrera, el poderoso secretario general adjunto del partido durante la campaña electoral del hoy mandatario mexiquense. Basáñez, es parte de ese grupo compacto del Valle de México que Eruviel pretende impulsar como una recomposición política para reagrupar e impulsar a esta región del estado, por encima del mítico Grupo Atlacomulco que ya enfila sus baterías en el proyecto Los Pinos que abraza su proyecto más avezado con Enrique Peña Nieto.
Basáñez forma junto con Raúl Domínguez Rex, Erasto Martínez y Carlos Aguilar parte de ese grupo compacto vinculado con Eruviel Ávila. Es en ese círculo donde Eruviel  está formando a la clase política en la que ha pensado heredar el poder dentro de seis años. El poder es cíclico, Eruviel lo sabe, y desde ahora se prepara para ese escenario.

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